viernes 28 de diciembre de 2007

LA INVESTIGACIÓN EDUCACIONAL, LA UNIVERSIDAD Y LOS PROBLEMAS DE LA EDUCACIÓN


Actualmente las universidades se han venido preocupando de formar Licenciados en Educación que se desempeñan exclusivamente como profesores; es decir como enseñantes de materias pero que no demuestran adecuada capacitación para la investigación educacional o la formación de valores humanos. Asimismo, se les forma de una manera muy restringida en función de niveles, cursos y/o especialidades que se han concebido orientadas para trabajar principalmente - o solamente - al servicio del Ministerio de Educación.

Se preparan profesionales de la educación para ser únicamente transmisores de conocimientos o "enseñantes" y no cómo actuar como mediadores o como facilitadores del aprendizaje. No existe una formación para la investigación; ésta es escasa y discontinua, lo cual no favorece el desarrollo de habilidades intelectuales complejas. Además, la formación suele estar descontextualizada en relación a la comunidad, generándose desinterés por interactuar con las realidades y culturas locales.

Quienes deben ser los protagonistas del cambio: el Ministro de Educación, los parlamentarios o los propios profesores?

Aunque reconocidamente existan factores externos al sistema educativo que dificultan su mejor desempeño, gran parte de las "disfuncionalidades" de la educación se originan en las propias instituciones educativas y en los propios docentes. Por esta razón, son los propios profesores quienes pueden eliminar o corregir gran parte de ellas; por más adversas que sean sus condiciones laborales y salariales y por más deseadas o deseables que sean las ayudas externas.

El mejoramiento de la calidad de la educación no necesariamente debe ocurrir por iniciativa, decisión y acción del Ministro de Educación, del director provincial/departamental de educación, de los legisladores del parlamento nacional o regional, del gobernador regional, del rector de la universidad o del decano de la facultad. Además, seamos objetivos y realistas, los Ministerios de Educación y de Economía y Finanzas difícilmente harán una generosa inyección de recursos financieros al sistema de educación. En estas condiciones, la introducción de cambios debe depender mucho más de los propios profesores que de las autoridades del país; mucho más de la voluntad y decisión personal de cada educador que de la voluntad y decisión política de los gobiernos.

En base a estos antecedentes, se propone que los propios profesores asuman como suyo el desafio de corregir aquellas muchas distorsiones que son "corregibles" por ellos mismos. En vez de seguir reivindicando, infructuosamente durante años y décadas, que el gobierno nacional promueva una macro-reforma impulsada desde arriba hacia abajo y desde afuera hacia adentro del sistema educativo, se sugiere que los profesores efectúen sus propias reformas, desde abajo hacia arriba y desde adentro hacia afuera del referido sistema.